domingo, 3 de mayo de 2015

Leche de avena

¡Hola criaturillas salvajes!

Hoy no os traigo una receta ni muy original ni mía para este #lunessincarne pero quería hablaros de las leches vegetales. 
Hace unas semanas, me tomé un café con leche de soja y he de decir que no noté ninguna diferencia y pensé, que por qué no irme acostumbrando a las leches vegetales, incluirlas en mi dieta y en mis recetas del día a día. 

Como me encanta la avena (con yogur, en gachas, en croquetas, en hamburguesas...) pensé que la leche de avena me iba a gustar sí o sí. Meeec. Error. Tonta de mí, fui al supermercado y volví con varios litros de leche de avena que finalmente se los regalé al papá de Shaki porque le gustaba muchísimo más que a mí. 

Entonces, decidí probar la de soja, y con esta si he tenido algo más de suerte. La leche de soja de Danone  está bastante buena, lleva suplemento de B12 y es dulce. No me he terminado de acostumbrar, pero no está nada mal para desayunar un café con leche por las mañanas. Y para hacer gachas de avena está que te mueres. Yo sigo la receta de No sólo tofu y salen muy ricas (aunque no siempre les echo limón, siempre añado canela).

Resumiendo, decidí que esto es como con el seitán, lo compro y no me gusta, hago seitán casero y me encanta. Por eso ayer estuve bicheando un ratillo por internet y mezclando recetas hice leche de avena y ¡¡no salió nada mal!!

Otro de los motivos de querer hacer yo misma la leche, es porque las bebidas vegetales ya envasadas (y las no vegetales también) suelen llevar muchos químicos, ¿por qué la bebida de soja sabe tan dulce si la soja no es dulce? Pues eso. Aunque sea más fácil comprar y beber (aunque también lleva el suplemento de B12 y no te tienes que preocupar por no ingerir esa vitamina si sustituyes leche animal por leche de soja), siempre que pueda voy a intentar hacerme yo misma la leche de avena, porque conseguí un sabor mucho más suave a cereal que la que compré en el supermercado, porque sale mucho más barata y porque tú controlas lo que añades a la leche vegetal y no tomas tantos químicos. 

La leche de avena es la más sencilla de hacer en comparación con la de almendras o la de soja y además de muchos nutrientes es muy energética, por lo que es ideal para niños. 

Después de ver varias formas yo elegí la más simple y rápida. Los ingredientes son: 
  • Tres cucharadas soperas de copos de avena
  • 1/2 litro de agua
  • Una pizca de sal (para potenciar el sabor de la avena)
  • Canela y azúcar/estevia/sirope de ágave/miel... (opcionales, para endulzar y dar sabor)
La elaboración es sencilla:

Ponemos las tres cucharadas de copos de avena en el medio litro de agua. Si quieres puedes enjuagar antes un poco la avena en un colador, sobre todo si es ecológica y no viene lavada. Añades un pellizco pequeño de sal y dejas reposar entre 15 y 30 min, Puedes quitar la espumita que se forma por encima. Con una batidora de mano, lo batimos todo y lo colamos con un colador (normalmente se usan coladores especiales de tela, que hay que pedir por internet o se ponen gasas de algodón, pero con un colador de rejilla fina sale bien). Añades azúcar y canela, remueves bien y ¡listo!



Recuerda agitar un poco antes de servir :) 

Por lo que he leído, creo que puede durar unos cuatro o cinco días en la nevera.

¡Qué aproveche criaturillas!

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