Tuve visita esta Semana Santa, me tocó hacer de guía,
patearnos tooooooda la ciudad: Albayzin arriba, Alhambra abajo, salir, beber, el
rollo de siempre…
Y con la visita, llegó uno de los momentos a los que
aún no me había enfrentado en mis
primeros pasos como neófita en esto de ser vegetariana… ¡Aguantar dos días
enteros comiendo de tapas!
Porque vamos a ser claros, ser vegetariano es fácil si estás
en casa, cocinas, aprendes recetas nuevas y a las malas malas siempre puedes
recurrir a una tortilla, un yogur, una sopa de verduras… Pero ser vegetariano
fuera de casa, es otro rollo. (Y ya vegano, ni te cuento).
El primer día, fuimos a cenar a una calle llena de pubs en
la que hay un sitio de perritos calientes que tienen una opción vegana/vegetariana
(es un perrito caliente pero con filetitos de seitán, las verduritas, salsas y
queso que elijas), peeeero no, la suerte no estaba de nuestra parte y estaba
cerrado excepcionalmente por problemas familiares.
Y ahí, estábamos sin cenar, a las once de la noche y muertos
de hambre, acabamos entrando en un Shawarma y a mí se me encendió la
bombillita: ¡El falafel no lleva carne! ¡Solucionado!
Y sí, se solucionó, pero fue una solución bastante mala, porque la combinación de falafel grasiento (estaba taaan grasiento que sólo pude tomarme la mitad) y cerveza antes y después nunca es buena idea.
Y sí, se solucionó, pero fue una solución bastante mala, porque la combinación de falafel grasiento (estaba taaan grasiento que sólo pude tomarme la mitad) y cerveza antes y después nunca es buena idea.
Al día siguiente,
desayunamos en casa pero a mí por las mañanas me entra el café y poco
más, y después de habernos pateado el Albayzin y el Paseo de los Tristes
estábamos muertos de hambre. Fuimos a un sitio que yo recordaba con algo de
cariño porque ponían tercios de Alhambra Especial y cuando hacía buen tiempo no
estaba mal para tomarse algo al salir de clase. Pido una tapa vegetariana:
-
¿Vegetariana? ¿Con atún dices no?
-
No, no, sin carne ni pescado- dije imaginándome
un trozo de tortilla de patatas.
Vi venir de lejos la tapa y… ¡Ensalada! ¡Qué sorpresa! ¡Qué
emoción! Porque claro, es verdad, los que no comemos carne, comemos sólo ensalada,
como las vacas. Pero bueno, habían hecho
el esfuerzo de ponerme un plato de ensalada, pensé. Pues sinceramente, era un auténtico asco: parecía un resto de
lechuga y col con muuuucho vinagre que llevaba como cinco días en el fondo de la nevera abandonada. Probé un
trocito de tomate, y en fin, vamos a dejarlo ahí.
Pero mis amigos fueron unos santos y dijeron que vaya tela,
vaya falta de profesionalidad, que nos íbamos al Ojú a tomar lo siguiente. El
Ojú, es el único restaurante vegano de tapas de Granada, toooda la carta es
vegana (y todo está buenísimo, pero de él os hablaré en otro momento). Allí, pude comer algo, hasta un café con tarta
de frutos rojos (y eso que a mí los frutos rojos no me suelen gustar…), pero
todo riquísimo, pero con las prisas, las largas charlas, y demás, no comí lo
que yo acostumbro a comer (suelo comer mucha cantidad).
Fuimos al Carmen de los Mártires y a la Alhambra andando
después de comer, y ya arriba me acordé
que llevaba frutos secos en la mochila (lo de llevar frutos secos en la mochila
es algo que llevo haciendo desde que empecé a plantearme el asunto, porque así,
cuando te entra hambre entre clase y clase, tienes algo sano y nutritivo para
picar entre horas, lo leí en un blog y es de los mejores consejos que he
encontrado hasta ahora).
Ya por la noche, como estábamos cansadísimos y al día
siguiente tenían que madrugar para seguir con su viaje de carretera y manta,
fuimos a lo que antes podría decirse que era mi bar de tapas preferido de
Granada. Está muy cerca de casa, las tapas son cuantiosas y por unos 4,40€
cenas. Claro, era de mis preferidos.
Mirando ayer la carta, de las 50 (o más) variedades de tapas que tiene, sólo
había unas tres vegetarianas y creo que sólo una vegana.
Las tapas eran las siguientes:
- Patata asada con mayonesa (no les quedaba)
- Patata asada con sal y pimienta (no les quedaba)
- Tortilla de patatas con mayonesa (nos lanzamos a probar la tortilla de patatas por si con suerte era casera y apareció el camarero con una tortilla francesa, porque supongo que no les quedaba tortilla de patatas, para variar)
- Berenjenas con miel de caña (como no les quedaba de nada, tampoco nos apetecía ya preguntar por más, con tal de estar sentados descansando los pies, éramos felices).
Por supuesto, el bocadillo vegetal, con atún y jamón de
york.
Ya en casa, por puro cansancio, me tomé un yogur y a la
cama.
¿Es esto ya lo que me espera siempre? ¿Intentos de tortilla
y ensalada rancia?
Al menos, parece que en Barcelona está un poco mejor la
cosa, me dijeron mis amigos. Tendré que ahorrar y volver a Barcelona, a trotar mundo, eso
sí, siempre con mi perro.
Y como he empezado a saco y sin presentaciones, aquí os dejo al "culpable" de que mi vida sea un desastre increíble.
http://www.restauranteraices.es/
ResponderEliminarEste es el primer restaurante vegetariano de Granada que conocí,allá por los 80. Por cierto muy bueno. Es muy difícil salir de tapas en Granada, siendo vegan@. Saludos. Besitos.
Le echaré un ojo, a ver qué tal y qué precios (si vegetarianos/veganos "haberlos haylos", pero a precio estudiante creo que sólo uno!) Muchas gracias :D
ResponderEliminarYo tengo el mismo problema que tú, Ceci, tapear por Granada es una lata si eres vegetariana -_- o patatas fritas o queso, una y otra vez
ResponderEliminarPues un día nos vamos juntas al Ojú (vegano) y tapeamos felices juntas Patri ^^
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