viernes, 15 de mayo de 2015

Las croquetas de la abuela

¡Hola criaturillas!

Con el cambio de alimentación, dejé atrás algunos sabores y algunos platos típicos de la familia, pero tampoco noté una gran diferencia, simplemente me acostumbré. Pero lo que sí que echaba de menos y me dolía en el alma no poder comer eran las croquetas de mi abuela. Porque mi abuela hace las mejores croquetas del mundo, porque tiene un máster en cuidar nietos, en querernos y un doctorado en hacer croquetas. Yo quiero seguir comiendo sus croquetas. 
Abría la nevera y la veía ahí, fresquitas, o recién hechas y me daba pena comérmelas, más que por el sabor en sí, por lo que significan para mí.

Hace un par de semanas, hablando por teléfono, hicimos una pequeña apuesta. Y a mí no me gusta apostar dinero y menos con mi abuela. Y dije, mira apostamos unas croquetas, pero de espinacas. Gané la apuesta, pero pensaba que como era la primera vez que las hacía de espinacas y que hacer croquetas es algo trabajoso, se le iba a olvidar. Pero mi abuela es una santa y me llamó un día diciéndome que me esperaba un tupper en su casa de croquetas de espinacas para su nieta vegetariana.

Las acabo de probar y... ¡Guau, guau!

Son las mejores croquetas que he probado nunca, mucho mejores que las de pollo que hace siempre. Me ha dicho que no tienen nada de especial, que se hacen como unas croquetas normales (cocer espinacas, refreír y mezclar con bechamel). Puedo presumir de tener una abuela requetegenial que tal vez no me entiende muy bien, pero me respeta y me apoya como nadie.




¡Buenas noches criaturillas!

domingo, 3 de mayo de 2015

Leche de avena

¡Hola criaturillas salvajes!

Hoy no os traigo una receta ni muy original ni mía para este #lunessincarne pero quería hablaros de las leches vegetales. 
Hace unas semanas, me tomé un café con leche de soja y he de decir que no noté ninguna diferencia y pensé, que por qué no irme acostumbrando a las leches vegetales, incluirlas en mi dieta y en mis recetas del día a día. 

Como me encanta la avena (con yogur, en gachas, en croquetas, en hamburguesas...) pensé que la leche de avena me iba a gustar sí o sí. Meeec. Error. Tonta de mí, fui al supermercado y volví con varios litros de leche de avena que finalmente se los regalé al papá de Shaki porque le gustaba muchísimo más que a mí. 

Entonces, decidí probar la de soja, y con esta si he tenido algo más de suerte. La leche de soja de Danone  está bastante buena, lleva suplemento de B12 y es dulce. No me he terminado de acostumbrar, pero no está nada mal para desayunar un café con leche por las mañanas. Y para hacer gachas de avena está que te mueres. Yo sigo la receta de No sólo tofu y salen muy ricas (aunque no siempre les echo limón, siempre añado canela).

Resumiendo, decidí que esto es como con el seitán, lo compro y no me gusta, hago seitán casero y me encanta. Por eso ayer estuve bicheando un ratillo por internet y mezclando recetas hice leche de avena y ¡¡no salió nada mal!!

Otro de los motivos de querer hacer yo misma la leche, es porque las bebidas vegetales ya envasadas (y las no vegetales también) suelen llevar muchos químicos, ¿por qué la bebida de soja sabe tan dulce si la soja no es dulce? Pues eso. Aunque sea más fácil comprar y beber (aunque también lleva el suplemento de B12 y no te tienes que preocupar por no ingerir esa vitamina si sustituyes leche animal por leche de soja), siempre que pueda voy a intentar hacerme yo misma la leche de avena, porque conseguí un sabor mucho más suave a cereal que la que compré en el supermercado, porque sale mucho más barata y porque tú controlas lo que añades a la leche vegetal y no tomas tantos químicos. 

La leche de avena es la más sencilla de hacer en comparación con la de almendras o la de soja y además de muchos nutrientes es muy energética, por lo que es ideal para niños. 

Después de ver varias formas yo elegí la más simple y rápida. Los ingredientes son: 
  • Tres cucharadas soperas de copos de avena
  • 1/2 litro de agua
  • Una pizca de sal (para potenciar el sabor de la avena)
  • Canela y azúcar/estevia/sirope de ágave/miel... (opcionales, para endulzar y dar sabor)
La elaboración es sencilla:

Ponemos las tres cucharadas de copos de avena en el medio litro de agua. Si quieres puedes enjuagar antes un poco la avena en un colador, sobre todo si es ecológica y no viene lavada. Añades un pellizco pequeño de sal y dejas reposar entre 15 y 30 min, Puedes quitar la espumita que se forma por encima. Con una batidora de mano, lo batimos todo y lo colamos con un colador (normalmente se usan coladores especiales de tela, que hay que pedir por internet o se ponen gasas de algodón, pero con un colador de rejilla fina sale bien). Añades azúcar y canela, remueves bien y ¡listo!



Recuerda agitar un poco antes de servir :) 

Por lo que he leído, creo que puede durar unos cuatro o cinco días en la nevera.

¡Qué aproveche criaturillas!